Ideas principales: una prueba del encantamiento de don Quixote y una
conversación sobre los libros de caballerías:
- Don Quixote está enjaulado (suite del capítulo
48 <=).
- Don Quixote desea la libertad.
- Don Quixote tiene que hacer sus necesidades físicas personales.
- Le dan la libertad para que pueda aliviarse.
- El canónigo conversa con don Quixote sobre la verdad de los libros
de caballerías.
- Se acusan mutuamente de haber perdido el juicio.
- El canónigo admite que parte de lo que dice don Quixote es verdad,
que ha habido algunos caballeros andantes reales, pero que hay mucha exageración
acerca de ellos.
- Don Quixote defiende su parecer con ideas y ejemplos algo lógicos
y certeros.
TEMAS :
- La prisión y la libertad.
- La literatura caballeresca.
NOTAS:
- Concluye el capítulo con la noción del canónigo de
que es difícil comprender por qué un hombre tan listo como don
Quixote pueda creer las «tan estrañas locuras como las que están
escritas en los disparatados libros de caballerías» (Lathrop,
I, 400, ll. 38 - 39). En =>
el próximo capítulo Cervantes va a enredar aun más
la duda acerca de la verosimilitud de la realidad y la verosimilitud de la
ficción.
- En su defensa de los caballeros andantes (ver arriba), don Quixote se refiere
a «la clavija con que volvía al caballo de madera, sobre quien
iba el valiente Pierres por los aires.» El canónigo admite que
no ha vista tal clavija, que, como comenta Lathrop (I, 399, n. 16) no se ve
en la armería real española, la cual ahora está en el
Palacio Real que no existía en el siglo 16. En fin, vale la pena echar
una ojeada rápida a la Segunda Parte (1615) en donde don Quixote sí
que tendrá una aventura con un caballo de madera que vuela: =>=>
II 40.
- El canónigo sintetiza «razonablemente» el tema global
y el fin práctico de toda la primera parte, o sea, el ataque general
cervantino contra los libros de caballerías:
«... no me obligo a creer las historias de tantos Amadises ni las de tanta
turbamulta de caballeros como por ahí nos cuentan, ni es razón
que un hombre como vuestra merced, tan honrado y de tan buenas partes, y dotado
de tan buen entendimiento, se dé a entender que son verdaderas tantas
y tan estrañas locuras como las que están escritas en los disparatados
libros de caballerías» (Lathrop, I, 400, ll. 34 - 39).
Capítulo 50: |
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