Idea principal: Siguen las aventuras en la venta:
Nota inicial: Este capítulo es la continuación de
la acción el capítulo anterior.
- El ventero y un cuadrillero de la Santa Hermandad golpean a don Quixote.
- Don Quixote prepara el famoso «bálsamo de Fierabrás».
- El tal bálsamo cura «milagrosamente» a don Quixote. ¿Cómo?
- Don Quixote no paga al ventero (con dinero).
- Sancho Panza sufre un manteamiento, resultando así otro tipo de
«pago».
- Maritornes le hace un acto caritativo a Sancho.
- El ventero se queda con las alforjas de Sancho.
- Temas e imágenes significativas:
- La lámpara
- El pago
- El bálsamo
- El realismo asqueroso (el vómito)
- La caridad en lo grotesco
- La justicia
- El encantamiento (la imaginación) / la realidad objetiva
NOTAS:
- Para una referencia anterior en la Primera Parte al bálsamo de Fierabrás,
véase el capítulo
15 <= y una referencia posterior en el el
capítulo 18 =>.
- Don Quixote piensa que la venta es un castillo encantado y que fue golpeado
por «una mano pegada a algún brazo de algún descomunal
gigante» (Lathrop I, 117, ll. 39-40). ¿Qué tipo de nexo
puede hacerse entre el imaginado «gigante» y el cuadrillero de
la Santa Hermandad? Es decir, ¿hasta qué punto se puede decir
que un cuadrillero es, para Cervantes, para don Quixote, para un español
del Siglo de Oro, un gigante grande y cruel?
- De nuevo hay una equivocación semántico-social cuando el cuadrillero
le llama a don Quixote «buen hombre». En este caso, hay que ir
un poco más lejos de lo que comenta Lathrop porque, en los libros de
caballerías (el modelo de don Quixote para todo), el término
«buen hombre» se usaba comúnmente para gente (personajes)
plebeya o clerical y para los escuderos, nunca para nobles o hidalgos.
- El hecho de que el ventero se paga a sí mismo quitándole las
alforjas a Sancho tiene consecuencias narrativas, textuales e intertextuales
más adelante.
- En cuanto al manteamiento de Sancho, no se trata de algo inventado por Cervantes.
La escena en que los inquilinos de la venta, unos veinte dice el narrador,
maltratan a Sancho recuerda uno de los famosos aguafuertes de Francisco de
Goya, «Disparate femenino» (1816-1823). Este grabado (aguafuerte)
de Goya ilustra el arte y la sicología del famoso pintor neoclásico/romántico.
No ilustra directamente nada en Don Quijote, pero sí hay ciertas
semejanzas: (1) el manteamiento como pasatiempo social español; (2)
el manteado que parece más bien un pelele (Goya como pelele y Sancho
también); (3) la misteriosa figura de un burro en el centro de la manta
(Goya como burro; Sancho y su burro, Rucio).
Gustave Doré, el artista realista francés crea un grabado de
la misma escena para ilustrar la obra de Cervantes, el francés nos presenta
un punto de mira desde detrás de don Quixote, quien ve a Sancho volando
por los aires encima de la muralla. En el siguiente grabado vemos a don Quixote
intentando en vano subir a las bardas:
Capítulo 18: |
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