Lecciones de una super-mujer
William Martínez, Jr
Callifornia Polytechnic State University
A veces me pregunto si no estamos condenados a revivir la historia. Muchos de nosotros parecemos olvidar las luchas que nuestros precursores han tenido que pasar para obtener logros que hoy, por estar tan acostumbrados a ellos, no intentamos saber de dónde vienen. Ahora termino de re-leer el último libro escrito por Gloria Velázquez, titulado "I Used to be a Superwoman" (Santa Monica, CA; Santa Monica College Press, 1994; ahora en nueva edición por medio de Arte Público Press). Entre sus páginas parezco encontrar quizá lo que podría llamarse un llamado urgente a no olvidar la idea de la chicanidad. Sus palabras son sencillas,
prosaicas argumentarían muchos. Pero en ellas existe también la imagen poética. Y es la fuerza de la imagen, especialmente con referencia a la mujer, las que las hacen resaltar.
El libro consta de 33 poemas, todos, excepto uno con traducción, los cuales marcan el trabajo de varios años. En el corazón de este texto circula, más que otros, la pasión y la realidad de ser un individuo chicano --vocablo que va más allá en este texto de una mera definición antropológica. Los textos se leen como recuerdos almacenados por mucho tiempo para ser liberados en un momento preciso. Ellos son lo que forman la personalidad de la protagonista, que van desde la niñez hasta el presente, y que traspasan más allá de las barreras de la etnicidad, sin perder la noción de que las palabras son de una chicana. Una labor hercúlea, de super-persona, que se dislumbra desde el mismo título.
¿Qué significa ser una super-mujer? Es darse cuenta desde temprana edad de la desgracia de ser pobre. "La pobreza destruye./ La pobreza se come lo bello/ dejando aquello/ que se llama hambre--/ hambre de sobrevivir." (de "La pobreza") También es darse cuenta que existe algo especial en uno mismo. "Hija del sol,/ eres la inmortalidad/ y siempre lo serás..." (de "Gente del sol") De tal manera, la voz poética empieza a cobrar fuerza y determinación, recogiendo a otras aliadas en su camino. Ella se identifica con La Malinche, con La Virgen de Guadalupe, con La Llorona, con La Adelita y con La Chicana Revolucionaria cuya voz "...grita por el Movimiento,/ por los derechos humanos, por mejores salarios y/ por la igualdad social!" (de "¿Quién soy?") Y por fin llega a su autodeterminación como individuo:
"And from the images/ of the strength of my raíces/
I feel,/ I am/ Chicana,/ and I will continue to survive." ( de "Chicana") Es decir, para ser una super-mujer es necesario empezar a reconocerse quien uno es y tener orgullo orgullo.
La protagonista se para ante un espejo, no para ser reconocida sino como ejemplo de algo que todos sabemos que existe, pero que muchas veces preferimos olvidar.
El texto utilizado para el título de la colección entrega esto. Ella es la "Superwoman Chicana," que mantiene el orden del hogar. Pero también es la "super-liberated
Chicana" que lee y se educa, y la "super-macaha Chicana" que atiende por completo al hombre. Y todo esto lo hace "sin decir nada" lo cual la convierte en "la super-pendeja Chicana/ bien, pero re bien/ cansada,/ oprimida y/ ahuitada." Esta es la situación de nuestras hermanas activistas que, aparte de todo su trabajo político, también se espera que hagan los quehaceres domésticos y que sirvan de sirvientas. Y todo esto en silencio, sin ninguna protesta. Lo evidentemente burdo de esta situación se convierte en la protesta y el desenfado poético.
Por todo este libro aparece el recuerdo de un hermano, Fini, quien murió en la Guerra de Vietnám. Su espectro recorre las palabras escritas, y sirve para dar un tono fúnebre --mas no fatalicio-- a los poemas. El hermano es recordado por unos zapatos negros, objetos que transienden su uso prosaico para convertirse en un símbolo de angustia. "... los zapatos de Fini/ manchados de sangre,/ la peste de la guerra,/ los gritos penetrantes de mamá,/ los ojos alchólicos de papá,/ el corazón partido del Louie/ Y mi alma herida..." (de "Zapatos negros"). La imagen de Fini se contrasta a otra figura emblemática de la literatura chicana: "El Louie" del poema de José Montoya. Ambos representan el sacrificio de muchos que pelearon en guerras, pensando que luchaban por la libertad, para regresar al mismo racismo, la misma pobreza, la misma falta de oportunidad. Ambos representan también una muerte que no tiene sentido. Pero ambos son recobrados como ejemplos de algo trágico que jamás debe volver a suceder.
Un texto central para reconocer qué es una super-mujer es "Frida and I." La voz poética se identifica con la figura de Frida Khaló en situaciones tristes, como el sufrimiento por un amante y la pérdida de un bebé, " I felt her close to me.../ reminding me that in blood/ there is creation.../ and that like her/ I need to follow my destiny,/ create,/ dream,/ love Esteban/ as she did Diego,/ curse the unborn son/ like she did day after day." Pero la identificación traspasa la tragedia para convertirse en algo positivo, a través de la fuerza femenina que existe, no solo en Frida, sino en todas las mujeres: "she painted a new picture for me/ filled with
herself, of her feminine strength,/.../ of knowing that she existed,/ that she exists/ and that she will never abandon me to oblivion./ Frida came today."
Las situaciones que la protagonista vive, son las situaciones de muchos chicanos(as). Y por medio de ella nos damos cuenta de qué es lo que determina una existencia a una vida completa. Ella odia la mediocridad, "I can't bear men/ who have nothing interesting to say/ mediocrities like dirty plates/ and the same old huaraches." (de "A Hindu lover"), y la inactividad "No quiero ser una sombra/ de una penumbra." (de "Déjenme morir"). La protagonista es una mujer activa, que logra superarse pero nunca olvidarse cuáles son sus raíces. "We took him home to die that day,/ .../ heading for his home of twenty-four years,/.../ the picture of his only son hanging on the wall/.../ [with] the daughter he lived through,/ the one with the Ph.D. who worshipped/ the quiet man with the 7th grade education...." (de "Farewell to Juan")
Al lograr un Doctorado, un logro singular en sí, se podría decir que la protagonista ha obtenido todo, y ya no es necesario seguir la batalla. Pero la voz poética
continúa su lucha, instándose a no olvidar los por qués de su logro. "I curse those days gone by/ sitting here in my office/ surrounded by mediocrity,/ academic pimps,/ Martin Luther King, Jr. dead on the wall,/ letters from Vietnam neatly stacked on the shelf,/ no more stale muscatel, no more bearded Chicano, no more days gone by." ( de "Days gone by in Orange County")
La voz poética constantemente recobra y conserva su propia fuerza en el saber que ella, como Frida, Fini, El Louie, La Malinche, La Llorona, y la idea de la chicanidad en sí, no será abandonada al olvido. Y esto se logra por medio del recuerdo, del trabajo, y de los actos. Es decir, las palabras son respaldadas por las acciones. Lo cotidiano se convierte, así, en una lección, en una celebración de la cultura chicana, de la tragedia y la alegría. Lo prosaico se intercala con lo poético para presentar una realidad particular que aparenta la realidad colectiva. Al final, la lección del no olvido se recobra "I am a Chicana writer/ I refuse to be silent,/ to be burried in obscurity./ Forgotten,/ abandoned." (de "Self Portrait 1991").
Si es cierto que lo familiar hace el olvido, el trabajo de Gloria Velásquez trata de remediar esto. La fuerza poética de este texto no está ni en la imagen prefabricada ni en la postura teórica. Eso es crear un dogma, no enseñar. La verdadera artería de las palabras proviene de la sencillez de recordar lo que nunca deberíamos olvidar. De hacerlo con tanta pasión que no nos permitiremos volver a ignorar las raíces, la idea de la chicanidad. Esto último sin duda es el trabajo de una persona que merece ser designada "super-mujer."
[William Martínez, Jr es profesor asociado en español. Entre sus intereses críticos se encuentran la teoría de la lírica, literatura venezolana,
literatura chicana y literatura escrita por mujeres. Ha sido publicado en varias revistas de renombre, incluyendo el Hispanic Philological
Review, Critique y Venezuelan Journal of Literature and Arts. Vive en San Luis Obispo con su esposa.]